El escudero fiel
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Capítulos 13-15 Don Quijote de la Mancha
Mi honor me exige a seguir el ejemplo y los caprichos de un caballero andante, Don Quijote de la Mancha. Mi prójimo es tanto la cura como la locura; en su virtud, se confunde la valentía con la fantasía, lo cual nos ha engendrado numerosos aprietos. Como la voz de la razón, es mi voluntad a protegerle tanto de él mismo como de los demás si fuese possible.
Mi nombre es Sancho Panza. Para Don Quijote, la caballería le reclama, le reconoce, le ruge. Sus libros le han inculcado las virtudes, suplicándole a seguir su corazón en búsqueda de aventura. Bajo su armadura de coraje, adormece un hombre fiel a su palabra. Lo veo desde su alma, cuyo deseo proviene de la sinrazón, como un hidalgo plagado con la inquietud. Sin embargo, como mis heridas atestiguan, su fe ciega nos ha dirigido hacia las conquistas inútiles. La venta no es un castillo, las mozas no son princesas y los molinos no son gigantes. En un mundo de hadas, el cielo es el suelo, la noche es el día, y lo ordinario es lo extraordinario.
Por añadidura, el relato de Gristomo y Marcela es una advertencia disfrazada con la prenda de la hermosura. En él, alberga los riesgos de desear lo que no te desea, de buscar lo que evitar buscarte y de lamentar lo que te lamenta. Marcela es tanto una personaje como un símbolo de la fatuidad del hombre, ciego por su propia mano. Osar a conseguir lo aue no te conviene sería lo mismo que abrir la puerta a tu propia sepultura. Por lo tanto, Marcela es la contrapuesto al Gristomo semejante que yo soy el contrapuesto al Don Quijote. ¡Ojalá nos escucharan!
Con todo, como un escudero fiel, seguirle al Señor con la ceguera con la cual me visto. Si no fuese por mí, mi humilde Don Quijote habría sido muerte en la tumba de su propia ingenuidad. Así pues, ¿qué porvenir me queda sino seguir el camino hacia la boca del desgracias? Al fin y al cabo, la armadura no se encuentra en lo exterior sino en el interior del hombre que es capaz de hacer lo que los demás juzgan: y en su juicio, dejan de pensar por estar tan preocupados con su propia realidad.
Como la voz de la razón, es mi voluntad a protegerle tanto de él mismo como de los demás, si fuese possibleposible.
Sus libros le han inculcado las virtudes, suplicándole a seguir su corazón en búsqueda de aventura.
En él, alberga los riesgos de desear lo que no te desea, de buscar lo que evitarevita buscarte y de lamentar lo que te lamenta.
Osar a conseguir lo aueque no te conviene sería lo mismo que abrir la puerta a tu propia sepultura.
Por lo tanto, Marcela es lalo contrapuesto al Gristomo, semejante a que yo soy ello contrapuesto alde Don Quijote.
Si no fuese por mí, mi humilde Don Quijote habría sido la muerte en la tumba de su propia ingenuidad.
Así pues, ¿qué porvenir me queda sinosi no seguir el camino hacia la boca delde las desgracias?
Gracias ☺️
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