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Entrevista de trabajo honesta

«Ah, supongo que usted es Maria Corderita, ¡buenos días! Me llamo Juan Jorge Tiburoño, seré su entrevistador de trabajo! Por favor, tome asiento. Bueno Señora Corderita, ¿conoce nuestra empresa y nuestros valores?
— Sí: ¡hacer pelas!
— Jaja, ¡por supuesto! Sin embargo tenemos que fingir que la ecología o la inclusividad nos preocupen. La virtud ostentosa aumenta los beneficios y nos ayuda a tener la conciencia tranquila. ¿Y qué son sus motivaciones para trabajar con nosotros, Señora?
— ¡La misma: hacerme dinero! ¿Por qué soportaría pasar tres horas cada día en el transporte público de una ciudad fea y ruidosa y hacer un trabajo aburrido bajo la dirección de un jefito que tiene el coeficiente intelectual de un mejillón muerto?
— De mejillón muerto... Oh ya conoce a Esteban, ¡muy bien! Entiendo, Señora Corderita, pero ese es el problema: su currículo es bueno. Bueno, no excelente. ¿Porqué le contrataría a usted, y no a otra persona? ¿Qué pruebas de su motivación puede llevar?
— Estoy dispuesta a aceptar un trabajo que no corresponde a mi valor real, hacer horas extras porque la gestión de la empresa es catastrófica, sufrir abusos de autoridad injustificados...
— Mmh, interesante...
— Estoy lista para hacer caso omiso de todos sus chancullos, como los estados de cuentas falsificados..
— ¡Muy bien! Un empleo dedicado a la empresa siempre me gusta. Así tengo el corazón menos pesado cuando tomo mi Prozac, pensando a mi mujer que tiene una aventura con su profesor de yoga y mis niños que no me hablan más...
— Pero unas fotos de sus vacaciones en las Bahamas y todo el mundo creerá que tiene una vida perfecta, ¿no?
— ¡Exactamente, Señora Corderita! ¡Vale, le agradezco mucho por esta entrevista!
— ¿Estoy contratada?
— No espere mucho, todavía tengo que entrevistar a esclavos, eh quiero decir empleados potenciales que tienen un perfil más interesante que el suyo.
— No importa, no voy a perder el sueño si no trabajo con un imbecil arribista como usted. ¡Era un verdadero placer, Señor Tiburoño!
— Para mí también, Señora Corderita...»

Corrections

Entrevista de trabajo honesta.

«"Ah, supongo que usted es Maria Corderita, ¡buenos días!

Me llamo Juan Jorge Tiburoño, ¡seré su entrevistador de trabajo!

Por favor, tome asiento.

Bueno Señora Corderita, ¿conoce nuestra empresa y nuestros valores?

— Sí: ¡hacer pelas!

— Jaja, ¡por supuesto!

Sin embargo tenemos que fingir que la ecología o la inclusividad nos preocupean.

La virtud ostentosa aumenta los beneficios y nos ayuda a tener la conciencia tranquila.

¿Y qué son sus motivaciones para trabajar con nosotros, Señora?

— ¡La misma: hacerme dinero!

¿Por qué soportaría pasar tres horas cada día en el transporte público de una ciudad fea y ruidosa y hacer un trabajo aburrido bajo la dirección de un jefesito que tiene el coeficiente intelectual de un mejillón muerto?

— De mejillón muerto...

Oh ya conoce a Esteban, ¡muy bien!

Entiendo, Señora Corderita, pero ese es el problema: su currículo es bueno.

Bueno, no excelente.

¿Porqué le contrataría a usted, y no a otra persona?

¿Qué pruebas de su motivación puede llevmostrar?

— Estoy dispuesta a aceptar un trabajo que no corresponde a mi valor real, hacer horas extras porque la gestión de la empresa es catastrófica, sufrir abusos de autoridad injustificados...

— Mmh, interesante...

— Estoy lista para hacer caso omiso dea todos sus chancullos, como los estados de cuentas falsificados..

No conozco la palabra "chancullos."

— ¡Muy bien!

Un empleo dedicado a la empresa siempre me gusta.

Así tengo el corazón menos pesado cuando tomo mi Prozac, pensando aen mi mujer que tiene una aventura con su profesor de yoga y mis niñhijos que no me hablan más...

— Pero unas fotos de sus vacaciones en las Bahamas y todo el mundo creerá que tiene una vida perfecta, ¿no?

— ¡Exactamente, Señora Corderita!

¡Vale, le agradezco mucho por esta entrevista!

— ¿Estoy contratada?

— No espere mucho, todavía tengo que entrevistar a esclavos, eh quiero decir empleados potenciales que tienen un perfil más interesante que el suyo.

— No importa, no voy a perder el sueño si no trabajo con un imbecil arribista como usted.

¡Era un verdadero placer, Señor Tiburoño!

— Para mí también, Señora Corderita...»

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El orden de la historia se pierde en un par de frases. Parece que el entrevistador dice lo que parece ser la entrevistada.

¡He verificado pero es posible!
¡Muchas gracias!

Entrevista de trabajo honesta


Entrevista de trabajo honesta.

«Ah, supongo que usted es Maria Corderita, ¡buenos días!


«"Ah, supongo que usted es Maria Corderita, ¡buenos días!

Me llamo Juan Jorge Tiburoño, seré su entrevistador de trabajo!


Me llamo Juan Jorge Tiburoño, ¡seré su entrevistador de trabajo!

Por favor, tome asiento.


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Bueno Señora Corderita, ¿conoce nuestra empresa y nuestros valores?


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— Sí: ¡hacer pelas!


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— Jaja, ¡por supuesto!


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Sin embargo tenemos que fingir que la ecología o la inclusividad nos preocupen.


Sin embargo tenemos que fingir que la ecología o la inclusividad nos preocupean.

La virtud ostentosa aumenta los beneficios y nos ayuda a tener la conciencia tranquila.


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¿Y qué son sus motivaciones para trabajar con nosotros, Señora?


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— ¡La misma: hacerme dinero!


— ¡La misma: hacerme dinero!

¿Por qué soportaría pasar tres horas cada día en el transporte público de una ciudad fea y ruidosa y hacer un trabajo aburrido bajo la dirección de un jefito que tiene el coeficiente intelectual de un mejillón muerto?


¿Por qué soportaría pasar tres horas cada día en el transporte público de una ciudad fea y ruidosa y hacer un trabajo aburrido bajo la dirección de un jefesito que tiene el coeficiente intelectual de un mejillón muerto?

— De mejillón muerto...


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Oh ya conoce a Esteban, ¡muy bien!


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Entiendo, Señora Corderita, pero ese es el problema: su currículo es bueno.


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Bueno, no excelente.


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¿Porqué le contrataría a usted, y no a otra persona?


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¿Qué pruebas de su motivación puede llevar?


¿Qué pruebas de su motivación puede llevmostrar?

— Estoy dispuesta a aceptar un trabajo que no corresponde a mi valor real, hacer horas extras porque la gestión de la empresa es catastrófica, sufrir abusos de autoridad injustificados...


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— Mmh, interesante...


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— Estoy lista para hacer caso omiso de todos sus chancullos, como los estados de cuentas falsificados..


— Estoy lista para hacer caso omiso dea todos sus chancullos, como los estados de cuentas falsificados..

No conozco la palabra "chancullos."

— ¡Muy bien!


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Un empleo dedicado a la empresa siempre me gusta.


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Así tengo el corazón menos pesado cuando tomo mi Prozac, pensando a mi mujer que tiene una aventura con su profesor de yoga y mis niños que no me hablan más...


Así tengo el corazón menos pesado cuando tomo mi Prozac, pensando aen mi mujer que tiene una aventura con su profesor de yoga y mis niñhijos que no me hablan más...

— Pero unas fotos de sus vacaciones en las Bahamas y todo el mundo creerá que tiene una vida perfecta, ¿no?


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— ¡Exactamente, Señora Corderita!


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¡Vale, le agradezco mucho por esta entrevista!


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— ¿Estoy contratada?


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— No espere mucho, todavía tengo que entrevistar a esclavos, eh quiero decir empleados potenciales que tienen un perfil más interesante que el suyo.


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— No importa, no voy a perder el sueño si no trabajo con un imbecil arribista como usted.


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¡Era un verdadero placer, Señor Tiburoño!


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— Para mí también, Señora Corderita...»


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