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Jay1399747372

April 1, 2025

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El otro

En “El otro”, el autor Jorge Borges nos presenta un dilemma que nos deja viendo doble: se refleja la dualidad del protagonista, cuya crisis de identidad se manifiesta a través de la trama. Ya sea 1969 or el tiempo contemporáneo, la falible naturaleza de nuestra memoria y nuestro concepto de nosotros mismos influyen en nuestra identidad. Sin embargo, la voz de razón es interminable en el capítulo y una mejor pregunta sería ¿quien es el impostor, el lobo con piel de cordero que nos engaña con su cuenta falsa?

El narrador, cargado de la sabiduría de miles de atardeceres, se enfrenta a su contraparte, cuyos deslumbrantes ojos traicionan su ingenuidad. Paradójicamente, el protagonista y su “otro”, una versión más joven de él mismo, se encuentran juntos. La voz paternal del anciano nos seduce por su conocimiento íntimo; queremos confiar en aquello que tiene los pormenores de nuestra vida como si fueran una bola de crystal. Al fin, saboreamos la agridulce realización que la verdad sea efímera, tergiversada por la perspectiva de quien nos envuelve en su fuerte abrazo.

Por otro lado, nuestra identidad se proviene de nosotros mismos, esculpida por nuestras experiencias e influencias que sumen para formarnos. Por ejemplo, nuestras educaciones, religiones e idiomas nos dan forma como si fuéramos arcilla. Adelantémonos a la época moderna, el mundo tecnológico es ambas una bendición y una plaga, lo cual nos permite a borrar nuestra identidad instantáneamente. Si no recordara quien era “yo” hace un año, las redes me mandarían un recuerdo para vislumbrar mi incertidumbre.

No obstante, nuestras memorias suplantan las esquemas que tomamos como hechos, podando los recuerdos anteriores como las ramas de un árbol. Con demasiado frecuencia, las memorias, como los motores desgastados de las máquinas hacia el fin de una larga carrera, nos fallan sin darnos cuenta. Por último, el texto nos obsequia una advertencia: nada es lo que aparece aunque tenga la ilusión de ser auténtica.

Corrections

En “El otro”, el autor Jorge Luis Borges nos presenta un dilemma que nos deja viendo doble: se refleja la dualidad del protagonista, cuya crisis de identidad se manifiesta a través de la trama.

Es como se le llama siempre: Jorge Luis Borges. En los países de habla hispana es muy habitual que la gente que tiene dos nombres de pila se haga llamar por esos dos nombres seguidos (no es como el "middle name" de los países anglosajones).
Lo de "un dilema que nos deja viendo doble" no tiene mucho sentido.

Ya sea 1969 or el tiempo contemporáneo, la falible naturaleza de nuestra memoria y nuestro concepto de nosotros mismos influyen en nuestra identidad.

Sin embargo, la voz de la razón es interminable en el capítulo y una mejor pregunta sería ¿quien es el impostor, el lobo con piel de cordero que nos engaña con su cuenta falsa?

Lo de "interminable" tampoco tiene mucho sentido. ¿La voz de la razón está siempre presente? ¿Está siempre ahí? ¿No calla?
El sustantivo "cuenta" también me parece inadecuado en ese contexto. ¿Qué has querido decir?

El narrador, cargado de la sabiduría de miles de atardeceres, se enfrenta a su contraparteotro yo, cuyos deslumbrantes ojos traicionan su ingenuidad.

"Contraparte" no tiene sentido. Es un anglicismo (counterpart), pero en español no transmite nada (no digo que no exista). Tendrías que buscar algo más explícito. Suele funcionar "homólogo" como traducción de "counterpart", pero, por lo que cuentas después, aquí no es eso.
"Alter ego" es algo razonablemente habitual, pero se usa cuando es otra persona, no como en este relato, cuando es la misma a otra edad.

Paradójicamente, el protagonista y su “otro”, una versión más joven de él mismo, se encuentran juntos.

La voz paternal del anciano nos seduce por su conocimiento íntimo; queremos confiar en aquello queien tiene los pormenores de nuestra vida como si fueran una bola de cryistal.

"Aquello" es solo para cosas. Referirse a una persona por "esto", "eso" o "aquello" es insultante, y a veces se hace.

Al fin, saboreamos la agridulce realizaciónnoticia de que la verdad esea efímera, tergiversada por la perspectiva de quien nos envuelve en su fuerte abrazo.

"Realización" con ese sentido es un anglicismo. No se entiende. "To realise" = "darse cuenta". "Realisation" es muy difícil de traducir. El otro día a alguien se lo cambié por "conclusión".

Por otro lado, nuestra identidad se proviene de nosotros mismos, esculpida por nuestras experiencias e influencias que sumean para formarnos.

Por ejemplo, nuestras educacionesón, religionesón e idiomas nos dan forma como si fuéramos arcilla.

Plural distributivo.

Adelantémonos a la época moderna, el mundo tecnológico es ambas una bendición y una plaga, lo cual nos permite a borrar nuestra identidad instantáneamente.

Si no recordara quien era “yo” hace un año, las redes me mandarían un recuerdo para vislumbradeshacer mi incertidumbre.

Vislumbrar es otra cosa. Se vislumbra una cosa que se descubre (se ve), no la incertidumbre.

No obstante, nuestras memorias suplantan la unos esquemas que tomamos como hechos, podando los recuerdos anteriores como las ramas de un árbol.

Con demasiado frecuencia, las memorias, como los motores desgastados de las máquinas hacia el fin de una larga carrera, nos fallan sin darnque nos demos cuenta.

Por último, el texto nos obsequia con una advertencia: nada es lo que aparece aunque tenga la ilusión de ser auténtica.

Feedback

Creo que hay muchos errores porque has elegido un tema muy difícil.

El otro


En “El otro”, el autor Jorge Borges nos presenta un dilemma que nos deja viendo doble: se refleja la dualidad del protagonista, cuya crisis de identidad se manifiesta a través de la trama.


En “El otro”, el autor Jorge Luis Borges nos presenta un dilemma que nos deja viendo doble: se refleja la dualidad del protagonista, cuya crisis de identidad se manifiesta a través de la trama.

Es como se le llama siempre: Jorge Luis Borges. En los países de habla hispana es muy habitual que la gente que tiene dos nombres de pila se haga llamar por esos dos nombres seguidos (no es como el "middle name" de los países anglosajones). Lo de "un dilema que nos deja viendo doble" no tiene mucho sentido.

Ya sea 1969 or el tiempo contemporáneo, la falible naturaleza de nuestra memoria y nuestro concepto de nosotros mismos influyen en nuestra identidad.


Ya sea 1969 or el tiempo contemporáneo, la falible naturaleza de nuestra memoria y nuestro concepto de nosotros mismos influyen en nuestra identidad.

Sin embargo, la voz de razón es interminable en el capítulo y una mejor pregunta sería ¿quien es el impostor, el lobo con piel de cordero que nos engaña con su cuenta falsa?


Sin embargo, la voz de la razón es interminable en el capítulo y una mejor pregunta sería ¿quien es el impostor, el lobo con piel de cordero que nos engaña con su cuenta falsa?

Lo de "interminable" tampoco tiene mucho sentido. ¿La voz de la razón está siempre presente? ¿Está siempre ahí? ¿No calla? El sustantivo "cuenta" también me parece inadecuado en ese contexto. ¿Qué has querido decir?

El narrador, cargado de la sabiduría de miles de atardeceres, se enfrenta a su contraparte, cuyos deslumbrantes ojos traicionan su ingenuidad.


El narrador, cargado de la sabiduría de miles de atardeceres, se enfrenta a su contraparteotro yo, cuyos deslumbrantes ojos traicionan su ingenuidad.

"Contraparte" no tiene sentido. Es un anglicismo (counterpart), pero en español no transmite nada (no digo que no exista). Tendrías que buscar algo más explícito. Suele funcionar "homólogo" como traducción de "counterpart", pero, por lo que cuentas después, aquí no es eso. "Alter ego" es algo razonablemente habitual, pero se usa cuando es otra persona, no como en este relato, cuando es la misma a otra edad.

Paradójicamente, el protagonista y su “otro”, una versión más joven de él mismo, se encuentran juntos.


Paradójicamente, el protagonista y su “otro”, una versión más joven de él mismo, se encuentran juntos.

La voz paternal del anciano nos seduce por su conocimiento íntimo; queremos confiar en aquello que tiene los pormenores de nuestra vida como si fueran una bola de crystal.


La voz paternal del anciano nos seduce por su conocimiento íntimo; queremos confiar en aquello queien tiene los pormenores de nuestra vida como si fueran una bola de cryistal.

"Aquello" es solo para cosas. Referirse a una persona por "esto", "eso" o "aquello" es insultante, y a veces se hace.

Al fin, saboreamos la agridulce realización que la verdad sea efímera, tergiversada por la perspectiva de quien nos envuelve en su fuerte abrazo.


Al fin, saboreamos la agridulce realizaciónnoticia de que la verdad esea efímera, tergiversada por la perspectiva de quien nos envuelve en su fuerte abrazo.

"Realización" con ese sentido es un anglicismo. No se entiende. "To realise" = "darse cuenta". "Realisation" es muy difícil de traducir. El otro día a alguien se lo cambié por "conclusión".

Por otro lado, nuestra identidad se proviene de nosotros mismos, esculpida por nuestras experiencias e influencias que sumen para formarnos.


Por otro lado, nuestra identidad se proviene de nosotros mismos, esculpida por nuestras experiencias e influencias que sumean para formarnos.

Por ejemplo, nuestras educaciones, religiones e idiomas nos dan forma como si fuéramos arcilla.


Por ejemplo, nuestras educacionesón, religionesón e idiomas nos dan forma como si fuéramos arcilla.

Plural distributivo.

Adelantémonos a la época moderna, el mundo tecnológico es ambas una bendición y una plaga, lo cual nos permite a borrar nuestra identidad instantáneamente.


Adelantémonos a la época moderna, el mundo tecnológico es ambas una bendición y una plaga, lo cual nos permite a borrar nuestra identidad instantáneamente.

Si no recordara quien era “yo” hace un año, las redes me mandarían un recuerdo para vislumbrar mi incertidumbre.


Si no recordara quien era “yo” hace un año, las redes me mandarían un recuerdo para vislumbradeshacer mi incertidumbre.

Vislumbrar es otra cosa. Se vislumbra una cosa que se descubre (se ve), no la incertidumbre.

No obstante, nuestras memorias suplantan las esquemas que tomamos como hechos, podando los recuerdos anteriores como las ramas de un árbol.


No obstante, nuestras memorias suplantan la unos esquemas que tomamos como hechos, podando los recuerdos anteriores como las ramas de un árbol.

Con demasiado frecuencia, las memorias, como los motores desgastados de las máquinas hacia el fin de una larga carrera, nos fallan sin darnos cuenta.


Con demasiado frecuencia, las memorias, como los motores desgastados de las máquinas hacia el fin de una larga carrera, nos fallan sin darnque nos demos cuenta.

Por último, el texto nos obsequia una advertencia: nada es lo que aparece aunque tenga la ilusión de ser auténtica.


Por último, el texto nos obsequia con una advertencia: nada es lo que aparece aunque tenga la ilusión de ser auténtica.

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